martes, 13 de noviembre de 2012


  • 1. Presencia de una enfermedad avanzada, progresiva, incurable.
  • 2. Falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico.


  • 3. Presencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes.


  • 4. Gran impacto emocional en paciente, familia y equipo terapéutico, muy relacionado con la presencia, explícita o no, de la muerte.
  • 5. Pronóstico de vida inferior a 6 meses.
Esta situación compleja produce una gran demanda de atención y de soporte, a los que debemos responder adecuadamente.
El CANCER, SIDA, enfermedades de motoneurona, insuficiencia específica orgánica (renal, cardíaca  hepática etc.)... cumplen estas características, en mayor o menor medida, en las etapas finales de la enfermedad. Clásica mente la atención del enfermo de cáncer en fase terminal ha constituido la razón de ser de las Cuidados Paliativos. 

Es FUNDAMENTAL no etiquetar de enfermo terminal a un paciente potencialmente curable.

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